Aprendemos automáticamente desde el momento de nacer.

Aprendemos automáticamente desde el momento de nacer.

Aprendemos automáticamente a respirar, a comer y a tener movimientos que permiten sobrevivir. Nuestro corazón late sin ninguna instrucción. Nuestros pulmones aspiran y expiran oxígeno.

De allí en adelante, todo en la vida es un constante aprendizaje en donde voluntaria o involuntariamente, el ambiente y el entorno nos motiva a adoptar nuevas ideas, nuevas actitudes, nuevas habilidades que posteriormente se convierten en formas de pensar.

Cambiar de creencias o las formas de estudiar es difícil, sobre todo cuando éstas se admiten como las únicas que existen, sin embargo, en la mayoría de los casos desaprender no solo es necesario y útil, si no también comprensible ya que al ensayar nuevas formas de aprender, se alcanzan nuevas metas, dejar de hacer lo mismo de la misma manera.

DESAPRENDER es encontrar o descubrir que sí existen otros caminos que permiten llegar al mismo lugar. Dejar las limitaciones que comúnmente tenemos, para emprender nuevas experiencias. Independizarse de conceptos e ideas que nos inculcan en la vida y en el entorno de la enseñanza y el aprendizaje. Reconocer que todo lo que se ha hecho puede ser mejor y que es momento de dejar todas las creencias establecidas y los conocimientos pasados de moda para promover diferencias y cambios dejar de pretender saberlo todo en tiempos de cambios y evoluciones constantes.

DESAPRENDER es desarrollar nuevas capacidades de actuar para lograr resultados diferentes. Es decir, desaprender para volver a aprender, actualizarse cambiando los paradigmas resignificar, recodificar, reintegrar y reincorporar experiencias desestimar responsablemente lo que ya no sirve y aprender algo de forma distinta a la que hemos practicado durante años es tener el coraje para retar nuestro conocimiento y crecer dejar atrás las viejas convicciones y preceptos del aprendizaje aceptar el reto de perseguir nuestro verdadero potencial.